“Yo voy de luto porque se han muerto las frases subordinadas”

José Carlos Plaza

Y también, un poeta


Si no fuera por ti.

                           A Ladislao Izquierdo.
                                       
                                        “Pues muerte aquí te daré
                                                      porque no sepas que sé
                                                      que sabes flaquezas mías”.
                                                                 La vida es sueño (I,3)

Es maldición divina que me obliga
para ganar el pan del alimento,
en desierto, a gritar mi pensamiento,
y entre cardos, en campo de boñiga.

Andar sobre la arena me fatiga
marcando huellas que tapará el viento.
De la siembra cansado yo me siento,
y en vano espero germinar la espiga.

Inútil sembrador fue mi destino,
el agua borrará cuanto he hollado
y el viento acallará la voz que fui.

Aunque quede el mojón en el camino
de la vida sentiría haber pasado
vanamente, si no fuera por ti.



Un romance endecha para Cristina.

                                               Que se nos jubila.

Cristina:

Que ya nos abandonas
y te vas callandito,
a vivir esta vida
en algún otro sitio.

De tus alumnos grandes,
de los otros chiquitos;
los que estamos aquí
y los que ya se han ido.

 De todos los que te aman
porque te han conocido;
de éstos a quienes dejas
sin tu amor infinito.

Con dolor te decimos
y con llanto crecido:
¡Qué ojalá, qué ojalá
qué te vaya bonito!



             LEGADO DE AMOR

                    (A Santiago de la Calle, "in memoriam".)

Al llegar el final, cuando marchaste,
la brillante luz de la memoria
generosa el recuerdo nos traía,
de tu paso fecundo entre nosotros.

Hoy, tu sonrisa,
como bálsamo en la herida, 
regresa luminosa para recordar tan solo
el legado de amor que nos dejaste.

                                   Ávila, 12 de mayo de 2012.
                                  José María de Vicente Toribio.




RUMBO A LA POLAR
(Despedida a mis alumnos.)

El trabajo en astillero ya se ultima.
El buque, enarbolado,
está sobre la grada dispuesto a navegar.

La hora de partir sonará pronto;
el viento sopla codicioso
y la mar reclama lo que es suyo.

Afuera de la barra está la vida,
esa mar
que vuestras quillas juveniles
impacientes se disponen a surcar.

¡Dios, si yo pudiera deciros…!

Contaros que ya no hay islas,
ni tesoros, ni aventuras,
ni un amor en cada puerto,
papagayos ni sirenas
que alívien la soledad.

Deciros que el ron amarga,
Que los amigos traicionan,
que el amor y la pasión
poco tienen de verdad.

Contaros… ¡Pero que importa!

¡Es hora de navegar!
¡Levad anclas, cargad foques,
izad gavias y juanetes,
calad bien los masteleros,
cazad fuerte la mayor!

Y en ganando barlovento,
Desplegando todo al viento…

¡Caña al Norte, timonel!

¡Arrumbando, a la Polar!


¡Adiós!
Que vuestra singladura sea dichosa, y nunca olvidéis lo que aquí, en el IES San Juan de la Cruz, os han enseñado: trabajo, respeto y lealtad.
Que esto sea siempre vuestra “Polar”.
Hasta siempre.


 Mi amigo, y gran poeta, José María de Vicente nos ha dejado, para nuestro disfrute, esta maravillosa trilogía: Vida, amor y muerte. Un regalo...